El teleférico español que sobrevuela las cataratas del Niágara

por el 12 Diciembre 2016

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Las cataratas del Niágara son muy conocidas y se encuentran en la frontera entre Estados Unidos y Canadá. Es en este segundo país donde se ubica una de las atracciones más conocidas y populares de este entorno natural que hemos visto en cientos de películas y series de televisión estadounidenses. Un teleférico sobrevuela este espectacular espacio, en concreto un tramo conocido como Whirlpool, que en español significa Remolino. Su nombre es muy revelador, ya que se trata del Spanish Aerocar.

Lo que mucha gente no sabe es que este ingenio está en funcionamiento desde el año 1916, hace exactamente cien años. Y que además, se trata de un medio de transporte diseñado por un español, de sobras conocido por sus múltiples inventos e ingenios, que han servido de base para muchos objetos cotidianos que continúan siendo utilizados hoy en día. El cántabro Leonardo Torres Quevedo diseño y patentó este sistema de transporte elevado con cable, que tras ser probado en San Sebastián, acabó siendo instalado también en este emblemático lugar turístico de los dos grandes países de Norteamérica.

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Una de las principales características de este teleférico es la seguridad y su durabilidad. Torres Quesada lo patentó 30 años antes de ponerlo en funcionamiento, cosa que ocurrió en San Sebastián en el año 1907. Para diseñarlo, tuvo en cuenta muchos elementos de seguridad, para hacer que los pasajeros estuvieran completamente seguros a bordo de la barquilla, aún y cuando en esa época no era una cosa que se tuviera muy en cuenta.

Gracias a sus diseños, el teleférico continúa cien años después en servicio. Han sido unos 10 millones de pasajeros los que han podido disfrutar de la experiencia de viajar a 43 metros, aunque su altura máxima sobre el agua es de 61 metros, sobre el Niágara, en la zona canadiense y que cruza el río de una orilla a otra en un trayecto de 539 metros. Aunque ambos se encuentran en territorio canadiense, el trayecto completo atraviesa dos veces la frontera y sobre vuela territorio estadounidense.

Se sustenta sobre seis cables de acero y se mueve gracias a un motor eléctrico de 37 kW, que equivalen a unos 50 CV y alcanza una velocidad de 7 km/h, una velocidad que permite obtener a una estupenda vista de esta zona del Niágara. Durante la temporada estival suelen utilizarlo una media de 1.200 personas al día, que recorren en 8,5 minutos el recorrido. Cada viaje permite 35 pasajeros, incluido el técnico que se encarga de controlar el viaje. El coste de cada viaje es de 15 dólares, aproximadamente, y es uno de los grandes atractivos de este paraje tan espectacular.

Vía | Wikipedia

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