Villefranche-sur-Mer, una villa antesala de Mónaco

por el 5 Octubre 2017

Si alguna vez has pensado en hacer un crucero por el Mediterráneo, seguramente una de las ciudades que visitarás es Montecarlo, en el pequeño principado de Mónaco. Y para llegar allí, probablemente verás que el barco no atracará en tan exclusivo puerto, junto a los grandes yates de multimillonarios de todo el mundo. La parada tendrá lugar en la cercana ciudad costera de Villefranche-sur-Mer, donde el barco probablemente parará a una considerable distancia de la costa, que se tendrá que alcanzar en una lancha. Esto es debido a que el puerto de Villefranche-sur-mer no tiene suficiente calado para los cruceros, aunque se ha convertido en el punto de desembarco de los miles de turistas que navegan en ellos.

Esto es porque las tasas de atraque de los grandes cruceros son muy inferiores a lo que se pide en Mónaco, por lo que es mucho más asequible para los cruceros parar aquí y permitir hacer llegar a los turistas hasta la muy glamurosa ciudad vecina. Pero todos esos turistas se pierden una población muy atractiva, quizá con menos alicientes populares que Montecarlo, pero con otros muchos que permiten disfrutar de una visita interesante.

Se encuentra en una rada formada por el Cabo de Niza y el Cabo de Ferrat, a solo cinco kilómetros de Niza y a doce de Montecarlo, así que se trata de una zona repleta de lugares a visitar. Pasear por sus calles nos traslada por el tiempo, ya que además de los servicios adecuados para una población repleta de turistas, encontramos rincones como la Rue Obscure, o Calle Oscura. Esta construcción medieval nos lleva por debajo de lo edificios a lo largo de 130 metros, algo que permitía a las tropas moverse sin ser vistas.

Recorriendo sus calles encontraremos otros lugares interesantes como la Ciudadela, un bastión que protegía a la ciudad del ataque de los piratas. Después de recibir varios usos posteriores, se ha construido en este lugar el ayuntamiento, la comisaría de la Policía y otros espacios para uso cultural y turistico.

La Iglesia de San Miguel es otro de los espacios que encontraremos durante el paseo por el centro de la ciudad. Se trata de un templo construido en el siglo XVIII, de estilo barroco. En su interior se puede encontrar el órgano construido por los hermanos Grinda en el año 1790. Se restauró en el año 1983 y desde el año 1990 se considera monumento historico. No es para menos, ya que se trata de uno de los más antiguos de los Alpes Marítimos.

Debido a su ubicación, es uno de los destinos elegidos por muchos visitantes para disfrutar de la Costa Azul, con una gran variedad de hoteles y restaurantes, que suelen tener un precio inferior a los que se puede encontrar en Niza o Montecarlo. Hay un buen servicio de transporte público tanto para una ciudad como para la otra, por lo que resulta una buena opción para disfrutar de unos días visitando estos lugares, no solo como punto de atraque del crucero, sino como un destino por propio derecho.

Fotos | Pixabay y Flickr Creative Commons

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