La calle de la Cabeza del Rey Don Pedro en Sevilla

por el 11 agosto 2016

catedral de sevilla

Calles curiosas las hay a lo largo de todo el mundo. Todas las ciudades tienen su rincón curioso, una calle con un nombre que tiene mucha historia detrás y que mezcla hechos reales con leyendas muy curiosas. Es el caso de la calle de la Cabeza del Rey Don Pedro, que se encuentra en Sevilla y que esconde una leyenda más que curiosa que tiene como protagonista al rey Don Pedro I, a quien sus rivales lo etiquetaban como El Cruel y sus seguidores como El Justiciero.

Se cuenta que era un monarca bastante dado a las salidas nocturnas y que abandonaba sus estancias en el Real Alcázar de Sevilla para perderse por las calles. Los escarceos amorosos y el consumo de grandes cantidades de alcohol era, según dicen, uno de sus vicios. Así que una de esas noches de escapada nocturna fue sorprendido por uno los miembros de la familia Guzmán, rival del rey. No era díficil de reconocer, ya que tenía una larga melena rubia, un ceceo importante en el habla y una rodilla que, dicen, producía un sonido más que reconocible.

La calle de la Cabeza del rey Don Pedro se encuentra en los alrededores de la catedral de SevillaAmbos rivales empuñaron sus espadas, pero el monarca resultó ser más diestro con la hoja y su contrincante acabó muerto en el suelo. Don Pedro salió huyendo y no fue hasta más tarde que se encontró el cadáver. Como tenía que responder, dio la orden de que buscaran al culpable del asesinato y que pondría la cabeza del culpable en el lugar dónde se produjo el asesinato.

Con lo que no contaba Don Pedro es que hubo una testigo, que pudo ver la larga cabellera del monarca, le escuchó hablar e incluso se percató del problema en la pierna. Cuando fue llevado ante el rey, este le pidió que hablara sin miedo, porque no le iba a pasar nada. La mujer cogió un espejo y lo puso frente al rey, diciéndole: “Esta es la cara del asesino“.

El rey asintió y aseguró que la cara del asesino estaría en el lugar señalado, pero con una condición. Estaría en una caja cerrada, custodiada hasta la fecha de su muerte. Así, se colocó la caja que contenía la cabeza del asesino en la calle y no se abrió hasta que el rey murió. La sorpresa de todos fue encontrar un busto del rey, que acabó cumpliendo con su promesa.

Actualmente, el busto que se puede ver en esta calle no es la original, sino que esta fue sustituida años más tardes. El busto original que se colocó en la calle se conserva en la casa de Pilatos, el palacio de los duques de Medinaceli. No sabemos si esta leyenda es cierta, pero desde luego forma parte de la historia de la ciudad y es curioso encontrarse con ella.

Foto 1 | J.A. Alcaide – Flickr

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