Río de Janeiro práctico: barrios seguros, presupuesto y costumbres cariocas
Río no se entiende desde la postal del Cristo. Se entiende cuando llevas tres días y ya sabes que a las cinco de la tarde la gente aplaude la puesta de sol en Arpoador, que un "oi, tudo bem?" no espera respuesta larga y que el açaí de verdad se toma amargo, no como el helado dulce que venden fuera de Brasil. La ciudad es intensa, contradictoria y, sí, requiere calle: no es peligrosa de manera constante, pero exige lectura del entorno.
Que no te la cuelen: planifica bien tu viaje y evita estas estafas en tus vacaciones
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