Calaceite, capital del Matarraña: piedra, olivos centenarios y silencio en el Bajo Aragón
Llegas a Calaceite por la N-420 y lo primero que notas es el contraste: campos de olivos de troncos retorcidos, almendros, alguna viña, y al fondo un pueblo compacto, todo piedra dorada, plantado sobre una loma. No hay grandes carteles, ni filas de autobuses. Hay silencio, viento y un campanario que se ve desde lejos.
Que no te la cuelen: planifica bien tu viaje y evita estas estafas en tus vacaciones
Macedonia Central, el destino descubierto por los españoles para enamorarse de Grecia
Verano en Bruselas: flores, festivales y gastronomía típica