Little Venice, un paseo por los canales de Londres

por el 10 septiembre 2016

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Londres es una ciudad fluvial, y esto quiere decir que nació y creció junto a un río. Esta ha sido el motor económico de la ciudad durante siglos y se ha utilizado como eje vertebrador de su crecimiento, aprovechándolo para mejorar económicamente y aprovechar al máximo sus recursos. Por eso, se abrieron varios canales que se utilizaron en origen para el transporte de mercancías hasta el puerto. Hoy, son pequeños rincones llenos de encanto por los que se puede pasear a borde de varios barcos turísticos.

Little Venice es uno de estos lugares y aunque no se trata de un sitio que se pueda comparar con la ciudad italiana más allá de la existencia del canal, es un sitio que hay que visitar y dejarse llevar por él. El canal no es excesivamente ancho y a sus lados hay decenas de pequeñas embarcaciones que además sirven como viviendas de londinenses, muchos de ellos jóvenes.

Alguna de ellas se han convertido incluso en pequeñas cafeterías, muy adecuadas para este tipo de lugares y que mantienen su estética pero ofrecen un rincón para disfrutar de la tranquilidad de este lugar, tan distinto a otros puntos de la bulliciosa ciudad. El silencio que se percibe en este lugar solo está roto por el rumor de las barcazas desplazándose por el Regent’s Canal y trasladando a sus pasajeros desde Little Venice hasta Candem Lock.

Little Venice Londres

Los Waterbus llegan hasta Regent’s Park o el barrio de Candem y ofrecen una visión distinta de Londres, en un rincón apartado que no suele ser protagonista de las guías turísticas. Antes de subir a bordo, es aconsejable disfrutar de lo que ofrece Little Venice, ya que incluso hay barcos reconvertidos en teatrillos donde poder asistir a una representación de títeres o tomar un sabroso café en cualquiera de sus cafeterías.

Los paseos por el Regent’s Canal permite relajarse viendo un Londres distinto y más tranquiloTambién existe la posibilidad de alquilar un barco por horas y realizar el trayecto por nuestra cuenta, aunque eso siempre da más trabajo e impide que descansemos y disfrutemos de verdad de las vistas del recorrido. El recorrido suele hacerse en unos 50 minutos, de manera muy relajada, ya que la velocidad a la que se navega es de 20 km/h de media. Un tiempo para recrearse en la tranquilidad y ver un Londres que no suele estar a la vista, como el interior del túnel Maida Hill.

La parada en el zoo permite entrar al recinto desde el propio embarcadero, así que nos ahorraremos las colas. El precio de un viaje es de 7,2 libras y de 6 libras los niños. Si se trata de un billete de ida y vuelta, es de 10,30 libras y de 8,90 libras para los niños. Un viaje que vale la pena para conocer bien la capital de Reino Unido.

Foto 1 | Captain Rogern Fento – Flickr

Foto 2 | Bente Jensen – Flickr

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