El Castillo Pittamiglio, uno de los edificios más curiosos de Montevideo

por el 20 Octubre 2016

Una de las fachadas del Castillo PIttamiglio, curioso edificio en Montevideo

Paseando por la Rambla Mahatma Gandhi, uno de los tramos de la infinita Ramba de Montevideo, todas las personas se topan con una fachada que, inevitablemente, llama la atención. Una fachada de otra época incrustada entre los feos y poco vistosos pero prácticos bloques de viviendas y oficinas.

El edificio comenzó a construirse en 1911 cuando Humberto Pittamiglio se hizo con los terrenos

Es la fachada del Castillo Pittamiglio, uno de los edificios más curiosos de Montevideo y hasta de todo Uruguay. Un castillo moderno, pues en realidad se empieza a construir a partir de 1911, pero que realmente parece de otra época, aunque en honor a la verdad sea imposible encuadrarlo dentro de un estilo arquitectónico concreto porque la construcción es un batiburrillo de elementos dispares, tanto en el exterior como en el interior, todos ellos cargados de fuerte simbología.

Este edificio no es otra cosa sino el reflejo de la personalidad de Humberto Pittamiglio. Hijo de emeigrantes italianos, llegó con sus padres a Montevideo sin nada en busca de un futuro mejor y falleció legando una fortuna y numerosos bienes después de labrarse una importante carrera como arquitecto, realizando tanto trabajos para particulares como trabajando para el gobierno.

Su mayor legado es este Castillo Pittamiglio, la que fuera su residencia desde que comenzara su construcción en 1911 hasta su muerte. Un edificio que, según el propio arquitecto, nunca debía terminar de construirse como simbología de lo que es la vida misma. Un edificio lleno de elementos con relación a la alquimia, a la masonería y a diversas religiones, con escaleras que no llevan a ningún sitio o que se elevan sin barandales en medio del vacío, puertas y ventanas que no llevan a nada, sin ningún gran salón … Algo verdaderamente único por su extrañeza.

Pittamiglio quería que su castillo se usara para fines culturales

Como decimos, el reflejo de un personaje que era de lo más peculiar. Fíjense si era especial que Pittamiglio, sin hijos ni familia a quien heredera, dejó este castillo a las autoridades a fin de que lo cuidaran hasta su próximo regreso. De hecho, tan convencido estaba de su nueva venida al mundo que diseñó su propio mausoleo para que se abriera única y exclusivamente desde dentro.

El castillo pasó por una época de abandono que finalmente acabó, cumpliéndose así con los deseos del propietario de que el castillo se utilizara para fines culturales. En parte, porque el castillo no sólo cuenta con un pequeño museo y se abre para las visitas, sino que también cuenta con un restaurante en lo que otrora era la entrada principal, por la Calle Francisco Vidal.

Foto | Wikimedia Commons – Fernando da Rosa

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