Buenos Aires para europeos: cambio, parrillas y barrios donde alojarse
Aterrizar en Ezeiza tras trece horas de vuelo desde Madrid o Barcelona tiene algo de descolocación productiva. La ciudad huele a asado incluso a las diez de la mañana, los taxistas discuten de política como si te conocieran de toda la vida, y los precios —esos precios que llevas meses intentando descifrar en foros— resultan ser otra cosa distinta a lo que leíste.
Que no te la cuelen: planifica bien tu viaje y evita estas estafas en tus vacaciones
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