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Dubái sin lujos: qué cuesta realmente un viaje y cómo evitar trampas turísticas
Llegas a Dubái esperando rascacielos imposibles y terminas comiendo biryani por menos de cinco dólares en Al Karama, mientras un tren elevado pasa sobre tu cabeza cada cuatro minutos. La ciudad tiene dos caras: la que aparece en Instagram —brunchs de 200 dólares en el Burj Al Arab, safaris VIP con halconero privado— y la otra, la de los barrios donde vive el 85% de su población expatriada, india, paquistaní, filipina, egipcia. Esa segunda Dubái es la que hace que el viaje sea posible sin hipotecar el aguinaldo.