Garganta la Olla, en la Vera cacereña: casas entramadas, pimentón DOP y memoria de Carlos V
Llegas a Garganta la Olla por una carretera estrecha que sube desde el valle del Tiétar, entre castaños y gargantas de agua fría. El pueblo aparece de golpe, encajado en la ladera sur de la sierra de Tormantos, y lo primero que ves no es una iglesia ni una plaza, sino vigas de madera oscura sosteniendo balcones torcidos por cinco siglos de humedad y sol.
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