Turín, destino con encanto

Turín, destino con encanto

Escrito por: Juan Luis   2 minutos

Ahora en verano es un buen momento para descubrir lugares menos populares y diferentes de Turín.

Turín, la elegante capital del Piamonte en Italia, es una ciudad que muchos viajeros asocian con su imponente arquitectura barroca, la Sábana Santa o la herencia industrial de Fiat. Sin embargo, más allá de sus plazas icónicas y museos reconocidos, la ciudad guarda rincones ocultos y misteriosos que hacen de la visita una experiencia diferente. Si buscas un viaje auténtico y fuera de lo común, aquí tienes algunos de los lugares secretos de Turín que te harán ver la ciudad con otros ojos.

Bajo las calles de la ciudad se esconde una red de túneles subterráneos que datan de la época romana y que fueron utilizados a lo largo de los siglos con fines militares y logísticos. Hoy en día, se pueden recorrer en visitas guiadas que muestran las leyendas de la Turín oculta, perfecta para quienes disfrutan de un toque de misterio.

Torino

Aunque el Parque del Valentino es conocido, pocos visitantes descubren el Borgo Medieval, una reconstrucción de un pueblo del siglo XV con murallas, torres y hasta un castillo en miniatura. Caminar por sus calles es como viajar en el tiempo, y además ofrece un ambiente tranquilo, ideal para descansar del bullicio del centro histórico.

Muchos turistas pasan por alto este lugar, pero se trata de una de las puertas romanas mejor conservadas del mundo. Situada cerca de la Catedral de Turín, la Puerta Palatina permite imaginar cómo era la entrada a la antigua Augusta Taurinorum, nombre romano de la ciudad.

Turín es famosa por sus leyendas esotéricas, y el Museo della Magia es uno de los más curiosos del mundo. Fundado por un famoso ilusionista italiano, este espacio está lleno de objetos, trucos y escenarios que revelan los secretos del arte de la magia. Es un sitio perfecto para los viajeros que buscan algo distinto a los museos tradicionales.

Aunque la Catedral y la Mole Antonelliana se llevan la fama, la Iglesia de San Lorenzo es un tesoro arquitectónico poco visitado. Construida en el siglo XVII, sorprende con su cúpula geométrica y sus juegos de luz, obra maestra del arquitecto Guarino Guarini. Un lugar que mezcla espiritualidad y arte barroco con un aire enigmático.

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