Viajar en autobús nocturno por Sudamérica: rutas fiables y qué llevar
Subes al bus a las nueve de la noche en Lima, te dan una manta con olor a detergente industrial y un sándwich frío en bolsa de plástico. Al amanecer, las dunas de Ica ya quedaron atrás y por la ventana aparece el desierto pintado de Nazca. El autobús nocturno sigue siendo, para muchos viajeros, la columna vertebral del transporte terrestre en Sudamérica: barato comparado con volar, eficiente para distancias largas y, en sus versiones cama, sorprendentemente cómodo.