Estambul no se entiende sin sus desplazamientos. Cruzas del barrio histórico de Sultanahmet al moderno Beyoğlu en tranvía, saltas a Asia en un ferry que huele a té recién hecho y vuelves de noche en metro mientras el muecín suena al fondo. La ciudad funciona porque su transporte público funciona: barato, frecuente y casi todo unificado bajo la misma tarjeta.
París se visita mal cuando se llega con la cabeza llena de postales. La ciudad funciona con sus propios códigos: un bonjour antes de pedir un café, un metro que cuesta más de lo que recuerdas y camareros que no esperan propina porque ya la cobran en la nómina. Si es tu primer viaje, lo útil no es saber dónde está la Torre Eiffel (la verás), sino cuánto vas a gastar de verdad y qué normas no escritas conviene respetar.
La primera vez que bajas a una estación como Shinjuku o Shibuya, la sensación es la misma para casi todo el mundo: un mapa de colores que parece un circuito impreso, carteles en kanji que se alternan con romaji y una marea de gente que sabe exactamente a dónde va. Respira. Moverse por Tokio es más sencillo de lo que parece cuando entiendes que no hay "un" transporte público, sino varios sistemas superpuestos que conviven sin pisarse demasiado.
La pandemia provocó que muchos servicios turísticos se interrumpieran, pero tras la existosa campaña de vacunación y la disminución de la incidencia del COVID-19 ha propiciado que vayan volviendo a la actividad. El servicio de Madrid City Tour, al igual que el de otras ciudades, ha vuelto a funcionar y ya ofrece las dos rutas turísticas por la ciudad.
Luxemburgo es un pequeño país, o mejor dicho ducado, que se encuentra incrustado entre tres países: Francia, Alemania y Bélgica. Con apenas 600 mil habitantes, menos población que algunas ciudades españolas, hoy día este lugar es noticia por un motivo diferente al que estamos acostumbrados: van a poner el transporte público gratuito. Todo el transporte público, para todo el mundo, gratis.
Desde hace unos años estamos viendo como las ciudades están cambiando y moverse por ellas se ha convertido en algo totalmente diferente a lo que era hace un tiempo. La manera más usual de moverse por la ciudad que vamos a visitar ha sido el transporte público, hasta que llegaron los autobuses turísticos. Estos vehículos hacen rutas muy concretas por la ciudad, llevando a los turistas por los puntos más importantes a visitar. Pero esto, aunque continúa siendo algo normal, también está evolucionando.
En 2016 el crecimiento del uso del transporte público está siendo más que notable en España. Hasta el mes de junio este crecimiento ha sido del 3,4% en el transporte público de España, un incremento muy interesante que se puede seguir manteniendo a lo largo de la segunda mitad del año. Muchos turistas y viajeros dejan de lado el coche particular y confían en el transporte público, ya sea el autobús, tren o bien el avión, dependiendo de la ruta que deban seguir y el destino.
En autobús, en taxi, en tranvía, en coche... ¿Cómo podemos movernos por la ciudad de Las Vegas rápida y cómodamente? Quizá mi opción favorita y una de las más baratas, sobre todo a grandes distancias, es justamente la que veis en la imagen, es decir, el monorraíl, un transporte público alternativo que suele ser una buena opción, sobre todo, si nuestro hotel se encuentra un poco lejos del foco turístico de la ciudad, aunque yo tampoco descartaría dar un paseo en él como simple experiencia.
Para movernos por una ciudad como Nueva York disponemos de muchos medios de transporte público que podemos utilizar, aunque algunos son más recomendables que otros. Por ejemplo, el mítico metro de la ciudad puede llegar a ser nuestro mejor aliado, y con un poco de maña seguro que llegamos a controlar el plano y las líneas. Además, a diferencia de otras ciudades grandes, no es para nada caro y tiene la ventaja de que es muy rápido, con una frecuencia que oscila entre los 2 y los 5 minutos. A pesar de ello, la mayoría de estaciones se encuentren en mal estado, son pequeñas y antiguas, pero aún así creo que sigue siendo la mejor opción para movernos.