Elciego más allá del hotel de Gehry: qué queda del pueblo riojano de toda la vida
Llegas a Elciego por la carretera desde Cenicero y lo primero que ves, antes que el propio pueblo, son las láminas rosadas, doradas y plateadas del hotel de Frank Gehry. Es una imagen tan reproducida que casi produce extrañeza verla en directo, plantada entre viñedos en espaldera y con la sierra de Cantabria de fondo. Pero si te quedas solo con esa postal, te pierdes lo demás: un pueblo de apenas mil vecinos que llevaba siglos haciendo vino antes de que nadie hablara de arquitectura estelar.
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