Elciego más allá del hotel de Gehry: qué queda del pueblo riojano de toda la vida
Llegas a Elciego por la carretera desde Cenicero y lo primero que ves, antes que el propio pueblo, son las láminas rosadas, doradas y plateadas del hotel de Frank Gehry. Es una imagen tan reproducida que casi produce extrañeza verla en directo, plantada entre viñedos en espaldera y con la sierra de Cantabria de fondo. Pero si te quedas solo con esa postal, te pierdes lo demás: un pueblo de apenas mil vecinos que llevaba siglos haciendo vino antes de que nadie hablara de arquitectura estelar.
Este artículo es para quien quiere entender Elciego pueblo Rioja Alavesa como lo que es: una villa medieval encaramada a un cerro, con iglesia-fortaleza, calados bajo las casas y bares donde se sigue pidiendo el chiquito. El hotel entra en la visita, claro. Pero no la agota.
Por qué Elciego importa (y no solo por Gehry)
Elciego pertenece a la cuadrilla de Laguardia, en la Rioja Alavesa, la franja alavesa de la DOCa Rioja encajonada entre el Ebro y la sierra de Cantabria. El pueblo aparece documentado desde el siglo X y su trazado conserva la lógica defensiva de una villa de frontera entre Navarra y Castilla. La bodega Marqués de Riscal se fundó aquí en 1858, siendo una de las primeras en introducir en la zona los métodos bordeleses de crianza en barrica.
El salto mediático llegó en 2006, cuando se inauguró el hotel diseñado por Gehry dentro de la finca de Riscal. De un día para otro, un pueblo agrícola de menos de mil habitantes se convirtió en parada obligada del enoturismo internacional. Casi veinte años después, la convivencia entre ambos mundos sigue siendo el rasgo más interesante del lugar.
El casco histórico: qué ver a pie
Aparca en la parte baja y sube andando. El casco histórico de Elciego se recorre en una hora larga, sin prisa, y merece hacerlo con el mapa que dan en la oficina de turismo del ayuntamiento.
- Iglesia de San Andrés: es el edificio que domina el perfil del pueblo. Empezada en el siglo XVI, tiene aspecto de fortaleza por sus muros macizos y su torre añadida en el XVIII. El retablo mayor barroco vale la parada; los horarios de apertura son irregulares, así que pregunta antes.
- Plaza Mayor y ayuntamiento: pequeña, en cuesta, con soportales. Aquí se concentra la vida vecinal los domingos por la mañana.
- Ermita de la Virgen de la Plaza: patrona del pueblo, se celebra a mediados de septiembre con las fiestas patronales, danzas de paloteo incluidas.
- Calados subterráneos: bajo muchas casas del casco viejo se conservan las bodegas excavadas donde las familias hacían su vino. Algunas se visitan concertando con bodegas locales; la oficina de turismo tiene el listado actualizado.
Si te interesa este tipo de villa amurallada con bodegas bajo tierra, te resultará familiar el modelo que describimos en Laguardia, capital de la Rioja Alavesa, a unos diez minutos en coche.
El hotel Marqués de Riscal y la ciudad del vino
La Ciudad del Vino de Marqués de Riscal engloba la bodega histórica de 1858, el hotel de Gehry, dos restaurantes y el spa de vinoterapia. Las visitas guiadas a la bodega incluyen los edificios antiguos, la sala de barricas, la botella centenaria y una cata de dos vinos. Duran alrededor de 90 minutos y rondan los 20-25 € por persona (consulta la web oficial antes de ir, cambian por temporada).
Entrar al hotel sin ser huésped no está permitido más allá del acceso al restaurante o al spa, ambos con reserva previa. Si solo quieres la foto exterior, hay un mirador señalizado desde el propio pueblo que da la panorámica más reconocible: titanio ondulado sobre las viñas.
Comer y beber en Elciego
En el casco viejo hay un puñado de bares donde pedir un crianza de la casa con pintxo. El cordero al sarmiento, asado sobre los restos de la poda de la vid, es el plato de referencia de la Rioja Alavesa; se sirve en asadores de la zona y conviene reservar. Otras señas locales: las pochas (alubia blanca fresca), los espárragos de Navarra próximos y el queso Idiazábal de los valles alaveses.
Para una comida con más ambición, los dos restaurantes de la Ciudad del Vino (uno de ellos con estrella Michelin en distintas ediciones) juegan en otra liga de precio: menús degustación por encima de los 90-120 € sin maridaje.
Cómo organizar la visita
| Dato | Detalle |
|---|---|
| Cómo llegar | Desde Logroño, unos 25 minutos en coche. Desde Vitoria, alrededor de 1 hora. Sin tren; autobús limitado. |
| Cuándo ir | Primavera y otoño (vendimia a finales de septiembre-octubre). Verano es más caluroso y turístico. |
| Tiempo mínimo | Media jornada para el pueblo; un día completo si incluyes visita a bodega. |
| Aparcamiento | Gratuito en la parte baja del pueblo. |
Si haces noche, planteárselo como base para recorrer también Laguardia, Labastida y las bodegas de Samaniego tiene más sentido que venir solo por unas horas.
Qué llevarte de allí
Una botella de crianza de una bodega familiar del propio pueblo (no de las grandes marcas), comprada directamente en su calado. Cuestan entre 8 y 15 € y guardan mejor recuerdo que cualquier souvenir. Al día siguiente, si sigues por la zona, la villa amurallada de Laguardia es la continuación lógica; si tiras hacia el norte, Vitoria y su casco medieval cierran bien el circuito.
Preguntas frecuentes
¿Se puede visitar el hotel de Gehry sin alojarse? Solo accediendo al restaurante o al spa con reserva previa. Las zonas comunes están reservadas a huéspedes. Para verlo por fuera hay un mirador público en el pueblo.
¿Cuánto cuesta la visita a la bodega Marqués de Riscal? Alrededor de 20-25 € por persona la visita estándar con cata de dos vinos, según temporada. Conviene reservar por la web oficial con antelación, sobre todo en fines de semana.
¿Cuál es la mejor época para visitar Elciego? De mayo a junio y de septiembre a octubre. La vendimia (últimas semanas de septiembre y primeras de octubre) es la más animada, pero también la más solicitada para dormir.
¿Merece la pena con niños? El casco histórico es cómodo y pequeño. Las visitas a bodega admiten menores acompañados, aunque el contenido les puede resultar largo. Para familias, mejor combinarlo con un paseo por los viñedos.
¿Cómo llego sin coche? Es complicado. Hay autobuses desde Logroño y Vitoria con frecuencias limitadas y horarios que dejan poco margen. Lo más práctico es coche propio o taxi desde Logroño.
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