El Castillo de Javier, en Navarra

El Castillo de Javier, en Navarra

Escrito por: Xavi    3 diciembre 2016     Sin comentarios     2 minutos

El día 3 de diciembre se celebra la onomástica de San Francisco Javier, un día festivo cada año en la comunidad de Navarra ya que es el día del patrón. Y es que este santo es español, y más concretamente navarro, natural de una pequeña villa que se llama Javier y que actualmente tiene poco más de cien habitantes.

San Francisco Javier nació en el seno de una familia noble

En Javier, a algo más de 50 kilómetros de Pamplona en dirección sudeste, nació Francisco de Jasso y Azpilicueta. Lo hizo en el Castillo de Javier en el siglo XVI, ya que su padre, Juan de Jasso, era nada menos que señor de Javier y presidente del consejo real de los Reyes de Navarra en unos tiempos convulsos, pues entonces Francia y Castilla se peleaban por el control de la región. Francisco aparcó la guerra y optó por el camino eclesiástico y recorrió el mundo con las misiones, pero eso ya es otra historia.

Nosotros nos vamos a centrar en el Castillo, cuyo origen se remonta al siglo XI. Por entonces, era solamente una torre defensiva, pero la fortaleza fue creciendo conforme pasaba de mano en mano. Curiosamente, en el siglo XVI, el Cardenal Cisneros dio orden de que se demoliera al completo, pero sólo se ejecutaron diversos trabajos, y gracias a desobedecer esta orden, entre otras cosas, se conserva este castillo hoy día.

Un castillo, declarado como Bien de Interés Cultural, en cuyo interior aguarda un museo, como no dedicado a la vida y obra de San Francisco Javier, con documentos, objetos y obras artísticas que nos trasladan al siglo XVI. La entrada al castillo y museo tiene un precio de 2’75 euros, e igualmente se realizan visitas guiadas (que hay que concertar con antelación) por un precio de 3’25 euros.

Los duques de Villahermosa restauraron el castillo en el siglo XIX

Junto al Castillo de Javier encontraremos una Basílica. Esta construcción es mucho más posterior ya que data del siglo XIX, por encargo de los duques de Villahermosa. Ellos eran por entonces los dueños de este castillo, que estaba semiderruido, así que lo restauraron y lo entregaron a la orden de los Jesuitas, fundada junto a San Ignacio de Loyola por San Francisco Javier. Estos, en agradecimiento, decidieron que en la cripta de la basílica descansen los duques y parte de su descendencia.

Tanto el Castillo de Javier como su basílica han sido históricamente lugar de peregrinación. Fue ya en el siglo XX cuando se popularizaron estas peregrinaciones, bautizadas como Javieradas y que no se celebran en torno a la fecha de la onomástica de San Javier sino habitualmente durante el mes de marzo.

Más información | Santuario de Javier
Foto | Flickr – Jesús Abizanda


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