Los tres castillos de Bellinzona, en Suiza

Los tres castillos de Bellinzona, en Suiza

Escrito por: Xavi    26 febrero 2018     2 Comentarios     2 minutos

Bellizona es una ciudad suiza, cerca de la frontera con Italia, famosa por sus tres castillos, que son Patrimonio de la Humanidad. Los conocemos un poco más.

Bellinzona es una ciudad suiza en el cantón de Tesino, muy cerca de la frontera con Italia. Tan cerca que realmente se dice que Bellinzona es la ciudad más italiana que hay en Suiza. Pero lo que hace famosa a esta localidad no es ese detalle, sino el que, debido a su ubicación en un paso fronterizo estratégico, posee hasta tres castillos en muy poco espacio, tres castillos que están muy conversados y que en el año 2000 fueron incluidos dentro de la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Vamos a conocerlos.

Castillo de San Miguel

El Castillo de San Miguel es más conocido como Castelgrande por sus imponentes dimensiones. Además es el más antiguo de los tres que hay en la ciudad, pues tiene partes que datan del siglo X. Construido sobre un promontorio rocoso, su ubicación no es fruto del azar, pues estaba sobre un punto estratégico de gran importancia: en la vía que atraviesa el Paso de San Gotardo para cruzar los Alpes. Restaurado recientemente, en su interior se puede encontrar dos museos, el arqueológico y el de arte, y las vistas desde sus dos torres son las mejores para contemplar el centro de la ciudad.

Castillo de San Martino

El Castillo de San Martino, más conocido como el de Montebello o incluso Castillo Pequeño, es el segundo que se levantó y para mucha gente es el más bonito de los tres. Se sitúa sobre una ladera a unos 400 metros de Castelgrande, y se construyó alrededor del siglo XIII, promovido por la casa nobiliaria que tenía el control de la región por entonces, los Rusca. En la década de los setenta, ya en el siglo XX, fue restaurado completamente y en su interior se instaló el Museo Cívico, que repasa la historia al completo de la ciudad de Bellinzona.

Castillo de Santa Bárbara

Cuando Bellinzona pasó a manos de los milaneses, allá por el siglo XV, los Sforza reforzaron el sistema defensivo de la misma, ampliando las murallas y construyendo un tercer castillo, éste de Santa Bárbara, bautizado así por la capilla que hay en su interior, o de Sasso Corbaro, como se le conoce más comúnmente. Es más pequeño todavía que el llamado Castillo Pequeño y se construyó sobre un pequeño promontorio rocoso de difícil acceso, pero desde donde se tenía una vista privilegiada debido a su altura. Hoy día alberga el Museo de las artes y tradiciones populares.

Foto | Flickr – Josef Grunlg

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