Rust, ciudad de barcos, vinos y cigüeñas

Rust, ciudad de barcos, vinos y cigüeñas

Escrito por: slopez    21 Noviembre 2013     Sin comentarios     3 minutos

En el estado del Burgenland, la pequeña ciudad de Rust, a orillas del lago Neusiedl. Aunque es de un tamaño poco menudo, recibió la distinción de ciudad independiente a finales del siglo XVII, por parte de la corona húngara. Vamos a recorrer los pequeños rincones de esta ciudad de Rust y conocer por que tenemos […]

En el estado del Burgenland, la pequeña ciudad de Rust, a orillas del lago Neusiedl. Aunque es de un tamaño poco menudo, recibió la distinción de ciudad independiente a finales del siglo XVII, por parte de la corona húngara. Vamos a recorrer los pequeños rincones de esta ciudad de Rust y conocer por que tenemos que visitarla.

Si por algo destaca la ciudad de Rust es por sus vinos y sus cigüeñas, unido ello a edificios de gran belleza arquitectónica y a los barcos que se pueden apreciar en su puerto. Gracias a excelencias como su casco antiguo, fue premiada, en 1975 (junto a Salzburgo y Krems), con el galardón del “Año europeo del patrimonio arquitectónico”.

Rust es conocida como la ciudad de las cigüeñas, siendo estas unos habitantes más de la misma. De hecho, es considerada el ave nacional de la ciudad. Existe una asociación para la protección de la cigüeña blanca, además de una especie de hospital para las cigüeñas débiles o heridas. Sólo tenemos que mirar a las chimeneas de los edificios para conseguir una buena foto de estas aves y sus nidos.

La zona del casco antiguo es la más llamativa y pintoresca de Rust. Encontramos, en él, edificios del siglo XVI al XIV, que mantienen ese estilo barroco o renacentista en sus fachadas. Además del reseñado anteriormente, son varios los premios recibidos por Rust gracias a la majestuosidad de su zona histórica, donde también podremos degustar de la gastronomía y la artesanía de la ciudad.

Una gastronomía que tiene, como protagonista estrella, al vino. Los barriles que se producen en la ciudad tienen una R mayúscula como marca de origen desde principios del siglo XVI. Sus cepas dan lugar a vinos poco comunes y de una altísima calidad, tales como el Beerenauslese, el Eiswein o el Ruster Ausbruch, los cuales podemos adquirir en las tiendas especializadas de la ciudad.

Entre las edificaciones que recomendamos visitar se encuentran la Iglesia Evangélica ( que data de finales del siglo XVIII y cuya torre fue construida algo más de cien años después), el Ayuntamiento (que data de finales del siglo XVII, con dos pisos y fachada en color rojo), el Kremayrhaus (edificio característico de la plaza del pueblo, es un museo con importantes objetos de arte y antigüedades) o la Kunsthaus Rust, lugar de encuentro del arte y la artesanía.

Como vemos, los pequeños pueblos son como los perfumes: sus dosis son diminutas pero altamente atractivas. Es el caso de esta localidad del Burgenland que nos muestra una variedad histórica y cultural que puede ser muy sugerente a la hora de planificar nuestras futuras vacaciones. Así es que, no lo olviden. Rust, la ciudad de las cigüeñas y el vino.

Vía | rust.at
Foto | flickr-molamoni


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