Monsanto, la aldea más portuguesa de Portugal

Monsanto, la aldea más portuguesa de Portugal

Escrito por: Xavi    31 julio 2019     Sin comentarios     2 minutos

Muy cerca de la frontera con España podéis encontrar Monsanto, un pueblo construido con y sobre la piedra y que es la aldea más portuguesa de Portugal.

La llaman la Aldea más portuguesa de Portugal, pero no hay que adentrarse mucho en el país luso para llegar hasta ella. Apenas 25 kilómetros después de cruzar la frontera por la parte de Extremadura, y tras atravesar las típicas dehesas de la zona, porque cambiamos de país pero al paisaje no cambia mucho, ahí te encuentras encaramada a la roca a Monsanto.

Monsanto es una aldea portuguesa que pertenece al concejo de la villa de Idanha-a-Nova, dentro de la llamada Región Centro de Portugal. En esta zona del país portugués, cuya localidad más conocida posiblemente sea Castelo Branco, hoy os recomendamos visitar Monsanto y vivir la experiencia de conocer una de esas poblaciones aisladas que todavía conserva su esencia original, y ahí radica su encanto. Lo rural, lo tradicional, también tiene su público.

La historia de esta población encaramada a un cerro, que en su punto más alto roza los 800 metros, es remota, con presencia de los romanos como primeros pobladores. Por su ubicación, fue plaza fuerte de los Templarios, quienes construyeron un castillo que iba a ser testigo de numerosas batallas, siendo la última de ellas un evento durante la Guerra de la Independencia cuando explotaron las reservas de pólvora que se guardaron en sus estancias, dejando el castillo inútil para su función.

Vistas de Monsanto

Lo que queda del castillo corona la población y paseando entre los restos de murallas se pueden disfrutar de las mejores vistas de Monsanto y del paisaje que rodea a la aldea. Y ya que hemos empezado la visita desde arriba del todo, lo siguiente que nos vamos encontrando en nuestro descenso a la población los restos de una capilla románica dedicada a San Miguel y viejas grutas excavadas en plena roca y que fueron en su día usadas como refugio, principalmente por los pastores de la zona.

Descendemos al igual que, muchos años atrás, descendieron las grandes bolas de granito que se encuentran diseminadas por todo el cerro. El pueblo creció contando con esta tesitura y las casas y resto de construcciones, todas de piedra, se mimetizan en el entorno. Como en toda aldea pequeña, nos vamos a encontrar grandes monumentos pero callejear sin rumbo en una población así es un gusto para los sentidos.

En los años treinta, la población ganó ese concurso que le valió el apelativo de aldea más portuguesa de Portugal y en la Torre del Reloj lucen el trofeo acreditativo, un típico galló portugués pero de plata. Desde entonces, Monsanto ha luchado por mantener su esencia aunque dándose a conocer al turismo, y ese ha sido y es su sello distintivo.

Foto 1 | Flickr – Pedro
Foto 2 | Flickr – Vitor Oliveira

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