Santo André de Teixido, precioso pueblo al pie de los acantilados

por el 25 agosto 2016

Santo André de Teixido es una de las aldeas más bonitas de Galicia

Dice un dicho popular gallego que vai de morto quen non foi de vivo y ese dicho se refiere a un pueblecito llamado Santo André de Teixidó. Y es que, en una de esas ancestrales leyendas de la cultura gallega, se cuenta que hay que peregrinar a esta localidad de forma forzosa, bien sea de vivo o bien sea vagando como ánima en pena, acompañado de los familiares más cercanos en quienes recae satisfacer esta tarea.

Crean o no crean leyendas que vienen de mucho tiempo atrás, lo cierto es que Santo André de Teixido es un pueblo que no hay que perder la oportunidad de visitar si están de paso por la provincia de A Coruña. No es Santiago de Compostela, no encontrarás una magnífica Catedral ni a miles de peregrinos llegados de todo el mundo, pero realmente merece la pena cumplir con esta peregrinación.

Para empezar, por la ubicación misma del pueblo en plena Sierra de Capelada, donde se encuentran algunos de los acantilados más altos de Europa, con más de seiscientos metros de altura. El acceso es complicado incluso en un vehículo, pues las carreteras son sinuosas, pero una vez arriba de la carretera las vistas hacen que merezca la pena y las leyendas empiezan a tomar forma inevitablemente en la cabeza, incluso en las de lo más escépticos.

El pueblo se encuentra escondido entre los acantilados de la Sierra de Capelada

El pueblo se encuentra a sólo unos cien metros de altura, por lo que todo lo subido antes hay que bajarlo. Por el camino uno descubre la Galicia más rural, y no es nada raro encontrarse vacas o caballos en la carretera paseando tranquilamente. Y ya una vez en el pueblo, hay que obviar a los pintorescos turistas y conocer a los apenas 50 habitantes, oír sus historias, dejarse engatusar por sus supersticiones y sentir toda la energía que desprende el lugar.

Entre pequeñas casas y caminos de piedra llegamos al Santuario de Santo André de Teixido, en donde dicen que descansan los huesos del santo. Esta ermita que parece que marca el fin del mundo es el epicentro de esta no tan conocida peregrinación, el llamado Camino de San Andrés, de la que hay constancia que ya se hacía en el siglo XIV y muchas historias curiosas sobre el por qué.

Colaborar con el cepillo es una forma de dejar constancia de la visita. Otra buena forma de ayudar a la economía local de esta aldea es comprando percebes. Si en tu viaje a tierras gallegas piensas consumir estos crustaceos de alto precio, una buena idea es adquirirlo a los mismos vecinos que los venden, entre otros muchos productos.

Foto 1 | Flickr – Jim Anzalone
Foto 2 | Flickr – Karminki

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