Mogarraz y los retratos pintados en sus fachadas: la Sierra de Francia salmantina
Llegas a Mogarraz por una carretera de curvas cerradas, entre castañares y robledales, y lo primero que notas es que las casas te miran. Literalmente. Desde los muros de piedra y entramado de madera asoman cientos de rostros pintados: hombres con boina, mujeres con pañuelo negro, niños con la mirada seria de las fotos de carnet de mediados del siglo XX.
El pueblo está en la Sierra de Francia salmantina, dentro de la comarca protegida como Reserva de la Biosfera, a poco más de una hora en coche desde Salamanca capital. Interesa a quien viaja buscando memoria rural, arte contemporáneo con raíz y pueblos que no se han rendido al postureo de escaparate.
Un pueblo que se mira a sí mismo
Mogarraz apenas supera los 250 habitantes censados, pero en sus fachadas viven cerca de 800 vecinos pintados. La cifra no es casual: coincide con la práctica totalidad de personas que vivían en el pueblo a comienzos de los años 60, antes de que la emigración a Bilbao, Madrid o Francia vaciara la Sierra.
Ese doble censo —el real y el pintado— es lo que hace del lugar algo distinto a otros pueblos con murales decorativos. Aquí los rostros no ilustran: identifican.
El origen: las fotos de Alejandro Martín Criado
En los años 60, el fotógrafo local Alejandro Martín Criado retrató a casi todos los vecinos de Mogarraz. Necesitaban una foto para el DNI, recién obligatorio en el medio rural, y él montó un pequeño estudio improvisado. Salieron 388 negativos que retrataban a un pueblo entero mirando a cámara con la solemnidad de quien se hace un documento oficial.
Aquellas fotografías, guardadas durante décadas, se convirtieron en el archivo visual de una generación que en gran parte ya no está.
Florencio Maíllo y el proyecto "Retrata2"
En 2012, el artista Florencio Maíllo, nacido en Mogarraz, recuperó esos negativos y arrancó el proyecto "Retrata2". La idea: pintar sobre chapa metálica los retratos de todos los vecinos censados en los años 60 y colgarlos en la fachada de la casa donde vivieron.
Maíllo trabaja con óleo sobre chapa tratada para resistir la intemperie. Cada retrato se coloca donde le corresponde, formando un mapa emocional del pueblo tal y como era antes del éxodo rural. El proyecto ha seguido creciendo con retratos de vecinos actuales y ha superado los 800 rostros pintados.
Qué ver caminando por sus calles
El casco urbano es pequeño y se recorre en un par de horas sin prisa. Merece la pena perderse por la Calle Larga, la Plaza Mayor y las callejuelas laterales, donde la arquitectura serrana —entramado de madera de castaño, adobe y piedra— convive con los retratos.
Fíjate en los dinteles: muchos conservan inscripciones y cruces grabadas del siglo XVI y XVII, herencia de la fuerte religiosidad local y, según algunos historiadores, de la comunidad judeoconversa que habitó la sierra tras la expulsión de 1492.
La iglesia parroquial de Nuestra Señora de las Nieves, del siglo XVI, corona el conjunto. Su patrona da nombre a la fiesta grande del pueblo, el 5 de agosto.
Comer en Mogarraz: hornazo, patatera y castaña
La Sierra de Francia es tierra de embutido serio. Aquí se elaboran jamón y chorizo ibérico de la DOP Guijuelo (Mogarraz está dentro de la denominación), la patatera —embutido untable de pimentón y patata— y el hornazo salmantino, empanada rellena de lomo, chorizo y jamón.
En temporada, la castaña manda: cremas, guisos y el clásico marrón glacé. Varios asadores del pueblo trabajan el cabrito y el cordero al horno de leña. Si buscas un sitio con producto local, Mesón La Fontanina y Restaurante Mirasierra son referencia en el pueblo desde hace años, pero pregunta en la oficina de turismo por horarios estacionales.
Cómo organizar la visita
| Dato | Detalle |
|---|---|
| Distancia desde Salamanca | Unos 75 km, 1 h 15 min en coche |
| Mejor época | Primavera (mayo) y otoño (octubre-noviembre, castañas y color) |
| Tiempo recomendado | Medio día para Mogarraz, día completo con La Alberca |
| Aparcamiento | Gratuito a la entrada del pueblo |
| Entrada al pueblo | Libre; los retratos están al aire libre |
En transporte público hay autobuses desde Salamanca, pero con frecuencias limitadas: para moverte por la sierra el coche es prácticamente indispensable.
Contras honestos: en agosto y puentes largos el pueblo se llena, sobre todo la Plaza Mayor. Si buscas silencio, ve entre semana o fuera de temporada alta.
Qué llevarse de allí
Un tarro de patatera al vacío o un buen chorizo de la sierra aguantan bien el viaje. Y si te ha interesado el proyecto, busca el catálogo "Retrata2" de Florencio Maíllo, editado con las fichas de los retratados. Al día siguiente merece la pena acercarse a La Alberca (a 6 km, Conjunto Histórico-Artístico desde 1940) o subir a la Peña de Francia para ver la sierra desde arriba.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta visitar Mogarraz?
Nada. Los retratos están pintados en las fachadas exteriores y se ven paseando por el pueblo. Solo pagas si entras a museos privados, comes en un restaurante o aparcas en zonas reguladas puntuales.
¿Cuál es la mejor época para ir?
Mayo y octubre-noviembre. En primavera el paisaje está en flor y en otoño la sierra se tiñe de ocres con la castaña como protagonista gastronómica. Agosto es el mes más concurrido.
¿Se puede ir con niños?
Sí. El casco es peatonal, sin apenas tráfico, y a los niños suele fascinarles el juego de buscar retratos. Prepárate para calles empedradas y desniveles: el carrito de bebé sufre.
¿Cuántos retratos hay exactamente en Mogarraz?
Superan los 800 y siguen creciendo. El proyecto de Florencio Maíllo partió de los 388 negativos originales de Alejandro Martín Criado y se ha ido ampliando con vecinos actuales y encargos.
¿Se puede combinar con otros pueblos de la Sierra de Francia?
Sí, y es lo recomendable. La Alberca, San Martín del Castañar, Miranda del Castañar y Sequeros están todos a menos de 20 km. Con un fin de semana ves lo esencial de la comarca.
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