Salamanca, la belleza arquitectónica hecha ciudad

Salamanca, la belleza arquitectónica hecha ciudad

Escrito por: slopez    11 marzo 2013     4 Comentarios     3 minutos

Al igual que hablábamos de Santiago de Compostela como lugar obligatorio e ineludible, al menos una vez en la vida, hoy tenemos que hacer una parada en una de las ciudades más bellas de España y, por que no decirlo, de todo el mundo. Una ciudad monumental e histórica que posee varios rincones que merece la pena disfrutar. Hablamos de Salamanca.

Ciudad muy cultural, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988, tiene mucho que ver y mucho que conocer. Su catedral, sus iglesias y conventos, sus museos, su Universidad (la más antigua de España), todo ello merece un recorrido a fondo para llevarnos en el corazón un magnífico recuerdo de esa encantadora ciudad que es Salamanca.

Como decíamos, la Universidad de Salamanca es la más antigua del país. Data del siglo XIII, bajo el mandato de Alfonso IX. Empezamos a apreciarla desde su fachada, donde se encuentra la famosa rana que todo el mundo quiere descubrir desde hace cientos de años. Es difícil pero les aseguro que se puede localizar. Yo pude hacerlo.

En Salamanca tenemos localizadas dos catedrales. La catedral vieja es de estilo románico y su construcción se traslada al año 1140, siendo finalizada casi un siglo después. Desde el exterior, podemos apreciar una cúpula que simula al estilo oriental, denominada Torre del Gallo. En el interior, la escultura medieval predomina en la decoración de capiteles y sepulcros, estos últimos de los siglos XIII y XIV.

La catedral nueva surgió como consecuencia del reducido tamaño de la vieja. Su construcción comenzó a principios del siglo XVI, terminándose algo más de dos siglos después, siendo una de las últimas representaciones del gótico español. La belleza de las cornisas del exterior, rivaliza con la decoración interior de sus columnas y de diferentes elementos arquitéctonicos de distintos estilos.

Pero, sin duda, el lugar más monumental de Salamanca es la Plaza Mayor. De estilo churrigueresco, fue construida en el siglo XVIII, y, en mi modesta opinión, nada tiene que envidiar, por ejemplo, a la famosas Plaza de San Marcos en Venecia. Centro neurálgico de Salamanca, se pueden contemplar diferentes esculturas de personajes españoles a todos los lados. Un lugar que causa gran sensación a cualquier hora del día y donde podemos detenernos a descansar en cualquiera de los bares y restaurantes de la zona para tapear o tomar un buen almuerzo o cena.

Iglesias como las de San Cristobal, San Marcos, San Esteban. Palacios como el de Monterrey o el de Orellana. Conventos como el de las Dominicas, las Agustinas o las Úrsulas. El Mercado de Abastos, la Capilla de San Francisco, la Casa de las Conchas, el Museo de Unamuno, el Huerto de Calisto y Melibea e infinidad de lugares culturales que nos obligarán a permanecer en Salamanca varios días para poder visionarlos.

Hoteles como el Hotel Casino el Tormes, el Palacio de San Esteban o el Hotel Don Gregorio, antiguo palacio del siglo XV, nos permitirán tener una estancia agradable, después de haber degustado productos típicos como el Jamón de Guijuelo, la carne de morucha, las lentejas de la Armuña o un buen vino de las Arribes. Más no se puede pedir.

Vía | wikipedia
Foto | flickr-_bruno_

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